El Señor es mi protector; él
me libró de las manos de mis enemigos y me salvó, porque me ama.
Oremos:
Concédenos, Señor, que el curso de los acontecimientos del mundo se
desenvuelva, según tu voluntad, en la justicia y en la paz, y que tu Iglesia
pueda servirte con tranquilidad y alegría.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Yo te desposaré conmigo para
siempre
Lectura del libro del profeta Oseas
2, 16-17b.21-22
Esto dice el Señor:
"Yo la seduciré; la llevaré al desierto y le hablaré al corazón. Y ella me
responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que salió de
Egipto. Te desposaré conmigo para siempre, te desposaré en justicia y en
derecho, en amor y en ternura; te desposaré en fidelidad, y tú conocerás al
Señor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 102, 1-2.3-4.8 y
10.12-13
El Señor es compasivo y
misericordioso.
Miserator et misericors Dóminus
Bendice al Señor, alma mía, y
todo mi ser a su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, no te olvides de sus
beneficios.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Miserator et misericors Dóminus
El perdona todas tus culpas y
sana todas tus enfermedades; el rescata tu vida de la tumba y te colma de amor
y ternura.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Miserator et misericors Dóminus
El Señor es clemente y
compasivo, paciente y lleno de amor; no nos trata como merecen nuestros
pecados, ni nos paga de acuerdo con nuestras culpas.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Miserator et misericors Dóminus
Como lejano está el oriente del
poniente, así aleja de nosotros nuestros crímenes; como un padre siente ternura
por sus hijos, así siente el Señor ternura por quienes lo respetan.
El Señor es compasivo y misericordioso.
Miserator et misericors Dóminus
Ustedes son una carta de
Cristo, redactada por mí
Lectura de la segunda carta del
apóstol san Pablo a los Corintios
3, 1b-6
Hermanos: ¿A caso necesitamos,
como algunos, presentarles cartas de recomendación, o recibirlas de ustedes?
Nuestra carta de recomendación son ustedes, una carta que llevamos escrita en
el corazón, y que es conocida y leída por todos los hombres. A la vista está
que ustedes son una carta de Cristo redactada por ministerio nuestro y escrita
no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo y no en tablas de piedra, sino
en tablas de carne, es decir, en el corazón.
Está confianza que tenemos en Dios nos viene de Cristo.
Ni siquiera somos capaces de pensar que algo procede de nosotros, sino que
nuestra capacidad procede de Dios, el cual nos ha capacitado para ser ministros
de una alianza nueva, basada no en la letra de la ley, sino en la fuerza del
Espíritu; porque la letra mata, mientras que el Espíritu da vida.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio para que
fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas.
Voluntarie genuit nos Pater verbo veritatis, ut simus initium
áliquod creature eius
Aleluya.
Mientras el novio está con ellos, no
pueden ayunar
† Lectura del santo Evangelio según
san Marcos
2, 18-22
Gloria a ti, Señor.
En una ocasión, en que los discípulos
de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, fueron a decir a Jesús:
"¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan y
en cambio los tuyos no?"
Jesús les contestó:
"¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con
ellos? Mientras el novio está con ellos no tiene sentido que ayunen. Llegará el
día en que el novio les será quitado. Entonces ayunarán.
Nadie cose un remiendo de tela nueva a un vestido viejo, porque lo añadido hará
encoger el vestido, lo nuevo hará encoger lo viejo, y el desgarrón se hará
mayor.
Y nadie guarda vino nuevo en odres viejos, porque el vino hará reventar los
odres, y se perderán vino y odres. A vino nuevo, odres nuevos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Invoquemos, queridos hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso; pidámosle
que venga en ayuda de su pueblo y lo socorra en sus necesidades.
(Respondemos a cada petición: Te rogamos que nos escuches).
Pidamos al Señor, presente en su
Iglesia, que la vivifique y la haga agradable a sus ojos, para que pueda
alabarlo con los ángeles del cielo, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Oremos por los que tienen autoridad
en el mundo: que su gobierno sea justo para la tranquilidad de la Iglesia y
bienestar de todos los pueblos, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Oremos por los que viven lejos de
su hogar, por los que están de viaje y por los que se encuentran en peligro,
para que Dios les envíe sus ángeles y los proteja de todo mal, roguemos al
Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Oremos por el pueblo aquí reunido,
para que el Señor perdone nuestras culpas, nos revele su luz y nos conceda
proclamar con valentía el nombre de su Hijo, roguemos al Señor.
Te rogamos que nos escuches.
Celebrante:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo, Esposo y Señor, invitas a todos a la
alianza nueva y eterna; escucha las oraciones de tu pueblo y haz que todos
puedan reconocer en la Iglesia, reunida para el banquete eucarístico, la gozosa
novedad del Evangelio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que este pan y este vino que tú mismo
nos das para ofrecértelos nos ayuden, Señor, convertidos en el Cuerpo y Sangre
de tu Hijo, a conseguir el premio de la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Nuestra salvación por el Hijo de Dios
hecho hombre
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre
santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido
nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino haber previsto el
remedio en la misma debilidad humana, y de lo que era nuestra ruina haber hecho
nuestra salvación, por Cristo, Señor nuestro.
Por él,
los ángeles te cantan con júbilo eterno, y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
[Misa]
Cantaré al Señor por el bien
que me ha hecho; y entonaré un himno de alabanza al Dios Altísimo.
Oremos:
Te pedimos, Padre misericordioso, que por este sacramento con que ahora nos
fortaleces nos hagas algún día participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.